De molino a centro ambiental
El molino de San Andrés fue fundado en 1541 por los vecinos de Villava y Huarte, así que desde el principio tuvo un carácter mancomunado.

A lo largo de los siglos ha tenido muchas vidas: primero fue molino harinero, luego harinera industrial, después central eléctrica y, por último, almacén de la familia Esparza, conocida por sus licores.
Hoy está restaurado y convertido en el Centro de Información y Educación Ambiental del Parque Fluvial. Aquí se celebran exposiciones, talleres, conciertos, paseos guiados y espectáculos. También cuenta con una terraza muy agradable con servicio de bar.
El río manda
El río es el auténtico dueño de este lugar. Todo el edificio está adaptado a sus crecidas. La barra del bar, por ejemplo, tiene un sistema que permite elevarla cuando el agua sube, para evitar daños.

En la terraza hay una escala que marca hasta dónde llegaron las riadas en distintos momentos. Si puedes, entra y fíjate en los detalles: todo está pensado para convivir con el río.

El molino se encuentra justo antes de la unión del Arga y el Ulzama. Los dos ríos lo rodean por lados distintos y el edificio queda en medio, sobre una franja de tierra que parece una pequeña isla.
Auzolan
Mantener el parque limpio es un compromiso compartido. Muchas personas lo ponen en práctica en sus paseos y en acciones comunitarias de auzolan, es decir, en trabajo comunitario, como se ha hecho tradicionalmente en Navarra.

En otros tiempos, este era un lugar de pesca, riego y también de baño. Todavía se conservan restos del antiguo canal hidráulico.

A su alrededor, los sotos naturales y la vegetación de ribera conectan el mundo urbano con el río.

