Del molino medieval al canal del agua
La presa de Atondoa se construyó para llevar agua al molino de Huarte, citado en documentos del siglo XII entre los más antiguos de la zona. El desvío se hacía por un canal que tomaba parte del agua del río y la llevaba hasta el molino.

Con el paso del tiempo, aquel molino pasó de ser harinero comunal a un batán, una máquina para trabajar las telas a golpes y compactarlas. Aunque el edificio ya no existe, su recuerdo sigue en el paisaje y en el nombre de este lugar.
Un paisaje de aguas tranquilas
El entorno de la presa forma un tramo de aguas calmadas y orillas anchas. Lo bordea un bosque junto al río con fresnos, alisos y sauces.

Aquí vive el pico picapinos y el mirlo acuático siempre cerca del agua. El canal, es además refugio para pequeños animales como insectos y larvas.

Huertas y agua limpia
La presa también alimenta las huertas de Huarte, famosas en la Comarca; de ahí el sobrenombre de “cebolleros” para sus habitantes. Desde aquí se toma agua para regar y el río sostiene el paisaje agrícola.

Para cuidar la calidad del agua, la Mancomunidad y el Ayuntamiento han instalado en la plaza un sistema que limpia el agua de lluvia antes de que vuelva al río. Así, el uso cotidiano y el cuidado ambiental van de la mano.
