Una ribera ligada al río y a la pesca
Este puente aparece mencionado ya en 1550 como lugar donde se cobraba un peaje a las leñadas, los troncos que se transportaban flotando por el río.

Durante siglos fue también un punto habitual de pesca y de paso fluvial.
El agua marcaba la vida diaria de las personas que vivían junto al cauce. Aún hoy pueden verse restos de construcciones antiguas que ayudaban a resistir las crecidas y a mantener el paso seguro entre las orillas.
Un puente medieval del Camino de Santiago

El Puente viejo de Arre conserva dos arcos principales: uno apuntado y otro más bajo y abierto. En su base se distinguen los tajamares, esos salientes de piedra que cortan la corriente y protegen la estructura cuando el río baja con fuerza. Aunque fue reconstruido en parte en el siglo XIX, sigue mostrando su carácter medieval y su vínculo con el Camino de Santiago, que durante siglos unió a caminantes, comerciantes y vecinos de ambos márgenes.

