El final del recorrido del Ulzama
Aquí el río Ulzama termina su camino y se une al Arga. Si tienes suerte, podrás ver que el agua de cada uno de los ríos tiene un color diferente.
Al unirse, el cauce se hace más ancho y la corriente gana fuerza. Este punto es también un gran corredor natural, que abre caminos para que los animales se desplacen por los distintos tramos del Parque Fluvial.

En las orillas crecen sauces, fresnos y chopos, que sirven de refugio a aves como la garza real o el martinete. En el agua viven peces y anfibios, y sobre ella vuelan insectos como libélulas y caballitos del diablo.
Dos cursos distintos
El embalse de Eugi regula el Arga. Periódicamente se abren y cierran sus compuertas para controlar el nivel del agua, y eso repercute directamente en el caudal del río.

El Ulzama, en cambio, no tiene presas y mantiene un recorrido más natural. Por eso, cuando el río baja con fuerza, aporta mucho caudal y resulta más salvaje e impredecible. ¿Quieres saber más? Echa un vistazo al siguiente vídeo.
Un lugar con historia
Durante siglos, este espacio fue también un cruce de caminos. De hecho, aparece señalado en los mapas hidráulicos del Reino de Navarra como un punto estratégico donde la naturaleza y la historia se encuentran.

