Agua y vida del río
La presa de Dorraburu se construyó en el siglo XVI para llevar agua hasta el molino de San Andrés. Lo hacía mediante un canal de derivación, un conducto artificial que desvía parte del río. Si te fijas, todavía se ven restos de ese canal junto al cauce.

La presa actual incluye una escala de peces, un pasillo con escalones que permite a los peces remontar el río sin quedar bloqueados.

Este entorno siempre ha estado ligado al agua: aquí hubo huertas, lavaderos y zonas de pesca. Hoy forma un pequeño corredor ecológico donde crecen juncos y carrizos y es un refugio para muchos animales pequeños.
Puente histórico
Muy cerca se levanta el puente de Dorraburu, construido en piedra con tres arcos de medio punto. Fue reformado en los siglos XVII y XVIII. Durante mucho tiempo unió las riberas de Huarte y Villava y formó parte de la red histórica de caminos, molinos y batanes.

Un espacio vivo
Este puente medieval, posiblemente del siglo XII, ocupa un lugar estratégico que conecta la cuenca de Pamplona con el valle de Baztán y los pasos hacia Francia.
Hoy el lugar sigue siendo un punto de encuentro con la naturaleza. Cada año acoge el Biomaratón, donde las personas participantes registran sus observaciones en la app iNaturalist para crear un inventario de la biodiversidad del Parque Fluvial.

En una de esas ediciones se identificó incluso un ejemplar de Ajo de oso (Allium ursinum), una planta que no se conocía en la comarca.
