Un puente con historia y camino
El puente de Irotz, también llamado Iturgaitz, es de estilo románico, y se levantó en el siglo XII. Se sabe que ya en 1550 aquí se cobraban peajes por la leña que cruzaba el río.

Hoy sigue siendo la entrada principal al pueblo y además forma parte del Camino de Santiago francés.

Refugio de murciélagos
El entorno de Irotz tiene huertas y pastos y, a la vez, un gran valor natural. Las orillas con árboles y el Arga son refugio de peces, anfibios y aves; también grupos de murciélagos usan los huecos de los puentes para descansar y crear sus refugios.

Como estos murciélagos comen muchos insectos cada noche y ayudan a mantener el equilibrio del río, cuando toca reforzar el puente el equipo de mantenimiento de la Mancomunidad respeta esos huecos: no los tapan ni les echan cemento. Y en los casos en los que esto no es posible, coloca cajas nido para proteger a estos mamíferos alados.
Molino comunal y “playa” de Irotz
Muy cerca de aquí están los restos del molino comunal de Irotz, documentado desde el siglo XVI y convertido en el XIX en una pequeña central eléctrica; aún se distinguen sus muros y parte del canal, la zanja por la que entraba el agua.

También a unos pocos metros del pueblo está la llamada “playa de Irotz”: se trata de una playa fluvial de piedras pequeñas y redondeadas por la corriente. En verano se levantaban, pequeños diques temporales de piedras, para formar balsas y pasar la tarde al fresco. Hoy sigue siendo un rincón natural y tranquilo, con aguas limpias y vegetación bien conservada, donde a veces se deja ver el martín pescador e incluso la nutria.
